Aas: mecanismo de acción, efectos y consideraciones

20/03/2021

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El ácido acetilsalicílico (AAS), también conocido como aspirina, es un fármaco ampliamente utilizado con diversas aplicaciones terapéuticas, principalmente como analgésico, antiinflamatorio y antiagregante plaquetario. Sin embargo, su mecanismo de acción y sus potenciales efectos adversos requieren una comprensión profunda para su uso seguro y efectivo.

Índice de Contenido

Mecanismo de acción antiinflamatorio

A dosis antiinflamatorias, el AAS inhibe la enzima ciclooxigenasa (COX), responsable de la producción de prostaglandinas. Las prostaglandinas median la inflamación, el dolor y la fiebre. Al inhibir la COX, el AAS reduce la síntesis de estas sustancias, aliviando los síntomas.

Es importante destacar que existen dos isoformas principales de la COX: COX-1 y COX-La COX-1 está presente constitutivamente en la mayoría de los tejidos, desempeñando funciones homeostáticas, como la protección de la mucosa gástrica. La COX-2 se induce en respuesta a la inflamación. El AAS inhibe ambas isoformas de manera no selectiva, lo que explica algunos de sus efectos adversos.

Efectos adversos del AAS a dosis antiinflamatorias

La inhibición no selectiva de la COX puede provocar una serie de efectos adversos, incluyendo:

  • Salicilismo: A dosis altas o con tratamientos prolongados, puede manifestarse como tinnitus (zumbido en los oídos) y sordera. La interrupción inmediata del tratamiento es necesaria si aparecen estos síntomas.
  • Efectos gastrointestinales: El AAS puede causar irritación gástrica, náuseas, vómitos, úlceras pépticas y hemorragia gastrointestinal debido a la inhibición de la COX-
  • Reacciones alérgicas: Algunos pacientes pueden presentar reacciones alérgicas como urticaria, erupción cutánea y angioedema.
  • Otros efectos adversos: Pueden incluir hipoprotrombinemia (disminución de los niveles de protrombina), rinitis, broncoespasmo, disnea, edema, fatiga, insomnio, nerviosismo, agitación, confusión, hipercalemia, acidosis metabólica, hipernatremia, deshidratación y discrasias sanguíneas. En casos severos, puede provocar lesión hepática.

Precauciones: El AAS debe evitarse en menores de 16 años, salvo indicaciones específicas, debido al riesgo de síndrome de Reye, especialmente si hay infección viral o fiebre.

Mecanismo de acción antiagregante plaquetario

A bajas dosis (75-100 mg/día), el AAS inhibe irreversiblemente la COX-1 en las plaquetas. Las plaquetas, al ser células anucleadas, no pueden sintetizar nuevas enzimas COX-1, por lo que la inhibición persiste durante su vida útil (7-10 días).

Esta inhibición de la COX-1 plaquetaria reduce la producción de tromboxano A2, una potente sustancia proagregante. La disminución del tromboxano A2 reduce la agregación plaquetaria, previniendo la formación de trombos y disminuyendo el riesgo de eventos cardiovasculares como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular isquémico.

La selectividad del AAS a bajas dosis hacia las plaquetas se basa en su farmacocinética. Una parte importante del AAS se metaboliza en el hígado antes de alcanzar la circulación sistémica, lo que minimiza la inhibición de la COX-1 en otros tejidos. Sin embargo, incluso a bajas dosis, el AAS puede inhibir parcialmente la COX-1 en el tracto gastrointestinal, aumentando el riesgo de hemorragia.

Interacciones medicamentosas

El uso concomitante de AAS con otros fármacos, como anticoagulantes orales o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), puede aumentar el riesgo de hemorragia. Es crucial informar al médico sobre todos los medicamentos que se están tomando antes de iniciar un tratamiento con AAS.

Toxicidad y sobredosis

La ingesta de dosis tóxicas de AAS (>150 mg/kg/día) puede provocar una inhibición severa de la COX, tanto en plaquetas como en otros tejidos. Esto puede llevar a manifestaciones clínicas graves, incluyendo:

  • Sistema nervioso central (SNC): Hiperventilación, hiperpirexia, hiperpnea, convulsiones y coma.
  • Sistema digestivo: Erosiones de la mucosa gástrica y hemorragia.
  • Hígado: Hipoprotrombinemia y hemorragia.

El tratamiento de la intoxicación por AAS incluye lavado gástrico, administración de carbón activado, corrección de la acidosis metabólica, corrección de las alteraciones de la coagulación, ventilación mecánica si es necesario, control de la hiperpirexia y diuresis forzada. En casos graves, puede ser necesaria la diálisis.

aas mecanismo de accion - Cómo actúa el ácido acetilsalicílico como antiagregante plaquetario

Consideraciones en odontología

En pacientes que reciben tratamiento con AAS a dosis bajas para la prevención cardiovascular, la intervención odontológica generalmente no justifica la interrupción del tratamiento. El riesgo de hemorragia es levemente aumentado, pero la suspensión del AAS puede conllevar un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. Sin embargo, se debe evaluar cada caso individualmente y tener precaución en procedimientos quirúrgicos complejos.

La administración de AINEs junto con AAS a bajas dosis debe realizarse con precaución debido al riesgo aumentado de hemorragia. Alternativas analgésicas como paracetamol pueden ser preferibles en estos casos.

Conclusión

El AAS es un fármaco versátil con mecanismos de acción complejos. Su uso debe ser cuidadoso, considerando las dosis, las posibles interacciones medicamentosas y la evaluación individual del riesgo-beneficio. Una comprensión completa de su mecanismo de acción y sus efectos adversos es fundamental para la utilización segura y eficaz del AAS.

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