05/09/2021
La fenitoína es un fármaco ampliamente utilizado en el tratamiento de la epilepsia y ciertas arritmias cardíacas. Su mecanismo de acción, aunque complejo, se centra principalmente en la estabilización de las membranas neuronales y la modulación de los canales de sodio dependientes de voltaje. Este artículo profundiza en el mecanismo de acción de la fenitoína, sus indicaciones terapéuticas, precauciones, interacciones medicamentosas y efectos adversos.
Mecanismo de Acción de la Fenitoína
La fenitoína ejerce su efecto terapéutico principalmente a través de la inhibición de los canales de sodio dependientes de voltaje en las neuronas. Estos canales son cruciales para la generación y propagación de los potenciales de acción, responsables de la transmisión de impulsos nerviosos. Al bloquear estos canales, la fenitoína reduce la excitabilidad neuronal, previniendo la aparición y propagación de las descargas epilépticas.

Su acción no es simplemente un bloqueo directo. La fenitoína se une a los canales de sodio en su estado inactivo, prolongando la duración de este estado y reduciendo la frecuencia con la que los canales pueden volver a abrirse y conducir iones sodio. Esto resulta en una disminución en la frecuencia de disparo de las neuronas y una reducción en la actividad eléctrica excesiva que caracteriza las convulsiones.
A diferencia de otros anticonvulsivantes, la fenitoína no actúa sobre los receptores GABAérgicos ni sobre otros neurotransmisores. Su acción específica sobre los canales de sodio la diferencia y la convierte en una opción terapéutica importante en el tratamiento de ciertos tipos de epilepsia.
Además de su efecto principal sobre los canales de sodio, se han propuesto otros mecanismos de acción secundarios, aunque su importancia relativa sigue siendo objeto de investigación. Estos mecanismos incluyen:
- Modulación de otros canales iónicos: Se ha sugerido que la fenitoína puede interactuar con otros canales iónicos, como los canales de calcio y potasio, aunque su influencia en la eficacia terapéutica es menos pronunciada que su efecto sobre los canales de sodio.
- Efectos antioxidantes: Algunos estudios han indicado que la fenitoína posee propiedades antioxidantes que podrían contribuir a su efecto neuroprotector.
- Influencia en la neurotransmisión: Se ha propuesto una posible modulación de la neurotransmisión glutamatérgica, aunque esta vía sigue en investigación.
Indicaciones Terapéuticas de la Fenitoína
La fenitoína se utiliza principalmente en el tratamiento de:
- Epilepsia: Es eficaz en el control de diversas formas de epilepsia, incluyendo las crisis tónico-clónicas generalizadas, las crisis parciales (simples y complejas) y el status epilepticus. Sin embargo, no es la primera línea de tratamiento para todos los tipos de epilepsia y su uso debe ser determinado por un neurólogo.
- Arritmias cardíacas: En situaciones específicas, como arritmias auriculares y ventriculares (especialmente inducidas por intoxicación digitálica), la fenitoína puede ser utilizada como antiarrítmico, aunque su uso en este contexto es menos frecuente que en el tratamiento de la epilepsia.
- Neurocirugía: La fenitoína se puede emplear para la prevención y tratamiento de convulsiones en el contexto de procedimientos neuroquirúrgicos.
Precauciones y Contraindicaciones
Antes de iniciar el tratamiento con fenitoína, es crucial considerar las siguientes precauciones y contraindicaciones:
- Hipersensibilidad: La fenitoína está contraindicada en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a la fenitoína o a las hidantoínas.
- Insuficiencia hepática: La fenitoína se metaboliza en el hígado, por lo que se debe ajustar la dosis en pacientes con insuficiencia hepática para evitar la toxicidad.
- Insuficiencia cardíaca: La fenitoína debe usarse con precaución en pacientes con insuficiencia cardíaca grave debido a su potencial efecto sobre la función cardiovascular.
- Embarazo y lactancia: La fenitoína puede ser teratógena y se secreta en la leche materna. Se debe evaluar cuidadosamente el balance riesgo-beneficio antes de usarla durante el embarazo o la lactancia.
- Interacciones medicamentosas: La fenitoína puede interactuar con numerosos fármacos, alterando sus niveles plasmáticos. Es esencial informar al médico sobre todos los medicamentos que se están tomando, incluyendo los de venta libre y suplementos.
Interacciones Medicamentosas
La fenitoína es un inductor enzimático, lo que significa que puede aumentar el metabolismo de otros fármacos, reduciendo sus niveles plasmáticos y su eficacia. Recíprocamente, algunos fármacos pueden inhibir el metabolismo de la fenitoína, aumentando sus niveles plasmáticos y el riesgo de toxicidad. Algunas de las interacciones más importantes incluyen:
| Fármacos que aumentan los niveles de fenitoína | Fármacos que disminuyen los niveles de fenitoína |
|---|---|
| Cloranfenicol | Carbamazepina |
| Disulfiram | Reserpina |
| Isoniazida | Ácido fólico |
| Fenilbutazona | Sucralfato |
| Salicilatos |
Es crucial monitorear los niveles plasmáticos de fenitoína para asegurar que se mantienen dentro del rango terapéutico. La vigilancia estrecha por parte del médico es esencial para detectar y gestionar las interacciones medicamentosas.
Efectos Secundarios de la Fenitoína
La fenitoína puede causar una variedad de efectos secundarios, que varían en gravedad y frecuencia. Algunos de los más comunes son:
- Trastornos del sistema nervioso: Nistagmo, ataxia, mareos, somnolencia, confusión, cefalea.
- Trastornos gastrointestinales: Náuseas, vómitos, estreñimiento.
- Trastornos de la piel: Erupción cutánea, hiperplasia gingival (crecimiento excesivo de las encías).
- Trastornos hematológicos: Leucopenia, trombocitopenia.
- Trastornos hepáticos: Hepatitis.
En casos raros, se han notificado reacciones adversas graves, como reacciones cutáneas graves (síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica) y reacciones cardíacas. La aparición de cualquier efecto secundario grave requiere la suspensión inmediata del tratamiento y la atención médica inmediata.

Monitorización de los Niveles Plasmáticos
La monitorización de los niveles plasmáticos de fenitoína es crucial para asegurar la eficacia y minimizar el riesgo de toxicidad. Los niveles terapéuticos generalmente se encuentran entre 10 y 20 μg/mL. Los niveles superiores a este rango pueden indicar toxicidad, mientras que los niveles inferiores pueden sugerir falta de eficacia.
La determinación de los niveles plasmáticos debe realizarse regularmente, especialmente al inicio del tratamiento, tras ajustes de dosis y ante la sospecha de toxicidad. Esta monitorización permite ajustar la dosis de forma individualizada y optimizar el tratamiento.
Conclusión
La fenitoína es un fármaco eficaz en el tratamiento de la epilepsia y ciertas arritmias, pero su uso requiere una cuidadosa evaluación de los riesgos y beneficios. El conocimiento de su mecanismo de acción, sus indicaciones, precauciones, interacciones medicamentosas y efectos adversos es crucial para su uso seguro y eficaz. La monitorización regular de los niveles plasmáticos es esencial para optimizar el tratamiento y minimizar la aparición de efectos secundarios. Cualquier decisión sobre el uso de la fenitoína debe ser tomada en consulta con un profesional de la salud cualificado.
