Mecanismo de transmisión del sarampión

22/07/2021

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El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, sigue siendo una preocupación de salud pública a nivel mundial. Comprender su mecanismo de transmisión es crucial para implementar estrategias efectivas de prevención y control. Este artículo profundiza en los aspectos clave de la enfermedad, desde su agente causante hasta las medidas de prevención.

Índice de Contenido

Agente Causante y Reproducción del Virus

El sarampión es causado por un virus perteneciente al género Morbillivirus de la familia Paramyxoviridae. Este virus posee ARN monocatenario no segmentado de polaridad negativa. Los viriones son pleomórficos (100-300 nm) y se diferencian de otros paramixovirus por la formación de cuerpos de inclusión intranucleares. Su alta contagiosidad lo convierte en una causa importante de mortalidad infantil, a pesar de la existencia de una vacuna efectiva.

La transmisión del virus ocurre principalmente a través de las vías respiratorias, mediante aerosoles producidos al toser o estornudar una persona infectada. El virus puede sobrevivir durante aproximadamente 2 horas en gotículas respiratorias en el ambiente, aumentando el riesgo de contagio por exposición indirecta.

Patogenia del Sarampión

Tras la entrada del virus por las vías respiratorias, se produce una replicación inicial en células epiteliales. Posteriormente, con la ayuda de los macrófagos, se extiende a los tejidos linfáticos locales, donde se amplifica. Esta amplificación lleva a la diseminación por el organismo a través de la viremia, infectando diversos órganos como el bazo, timo, piel, conjuntiva, riñón, pulmón, tracto gastrointestinal, mucosa respiratoria, mucosa genital e hígado.

La infección cutánea resulta en la aparición del exantema característico del sarampión, iniciándose la replicación viral en las células endoteliales dérmicas y extendiéndose a la epidermis, causando queratosis focal y edema. Las manchas de Koplik, un signo patognomónico del sarampión, aparecen en la mucosa oral, mostrando similitudes patológicas con el exantema e implicando las glándulas submucosas. La infección respiratoria, tras la diseminación generalizada del virus, permite la transmisión a otros individuos. El virus también se elimina abundantemente por la orina.

Epidemiología del Sarampión

El sarampión es extremadamente contagioso, con una tasa de infección estimada en alrededor del 76% de las personas expuestas al virus. No existe reservorio animal, ni evidencia de infección latente o persistencia epidemiológicamente significativa. Por lo tanto, el mantenimiento del virus en una población depende de la presencia de individuos susceptibles. En climas templados, la enfermedad es más frecuente en invierno y principios de primavera. La frecuencia de epidemias está determinada por el número de individuos susceptibles, la duración de la infecciosidad y los patrones de movimiento de la población.

Se han definido varios genotipos del virus del sarampión, con una distribución geográfica específica. En países con transmisión endémica, la mayoría de los casos se deben a uno o varios genotipos, mientras que en países donde se ha eliminado la transmisión autóctona, los casos suelen ser importados.

Clínica del Sarampión

El sarampión presenta un período prodrómico de 4 a 7 días, con fiebre mayor de 38°C, acompañada de coriza, tos, conjuntivitis y/o manchas blancas en la cara interna de las mejillas ( manchas de Koplik ). Posteriormente, aparece un exantema maculopapular, generalmente en la cara y cuello, que se extiende al resto del cuerpo en unos 3 días. El exantema dura de 5 a 6 días y luego desaparece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días).

Las complicaciones, que se presentan en el 40% de los casos, pueden incluir neumonía (la más frecuente), otitis media, diarrea, encefalitis post-infecciosa y, en casos raros, panencefalitis esclerosante subaguda. Estas complicaciones son más graves en niños malnutridos, inmunodeprimidos y mujeres embarazadas. La transmisión del virus ocurre a partir de secreciones nasales o faríngeas desde 4 días antes del inicio del exantema hasta 4 días después.

Diagnóstico del Sarampión

El diagnóstico clínico se basa en la presencia de fiebre mayor de 38°C, exantema maculopapular no vesiculoso de más de 3 días y al menos uno de estos síntomas: tos, coriza o conjuntivitis. Sin embargo, es necesario realizar un diagnóstico diferencial mediante técnicas de laboratorio, incluyendo la detección de anticuerpos IgM en suero (método de referencia de la OMS), aislamiento viral en cultivos celulares o detección del ARN genómico mediante RT-PCR.

Tratamiento del Sarampión

No existe tratamiento antiviral específico para el sarampión. El tratamiento es de soporte, incluyendo una buena nutrición, hidratación y tratamiento de las complicaciones bacterianas con antibióticos. Los niños en países en desarrollo deben recibir suplementos de vitamina A, que reduce la mortalidad.

Prevención y Control

La vacunación sistemática con la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis) es la medida preventiva más eficaz. Se recomiendan dos dosis para asegurar una inmunidad adecuada. La vacunación masiva y la alta cobertura vacunal son cruciales para el control y la eliminación del sarampión.

Consultas Habituales

Pregunta Respuesta
¿Cómo se contagia el sarampión? Por vía respiratoria, a través de aerosoles y gotículas respiratorias.
¿Hay tratamiento para el sarampión? No existe tratamiento antiviral específico. El tratamiento es sintomático y de soporte.
¿Cómo se previene el sarampión? Mediante la vacunación con la vacuna triple vírica.
¿Quiénes son más vulnerables al sarampión? Niños pequeños, personas inmunodeprimidas y mujeres embarazadas.

La información proporcionada en este artículo tiene fines educativos y no debe considerarse como consejo médico. Para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados, consulte a un profesional de la salud.

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